martes, 23 de octubre de 2012

Vuelta a Dinamarca




Tras 10 días en Madrid no puedo dejar de hablar del sentimiento de “estar en casa” Posiblemente todas las personas que estamos viviendo fuera de nuestro país hemos dicho alguna vez “es como estar en casa otra vez” cuando hemos preparado una tortilla, comido jamón, visto un partido de nuestro equipo de toda la vida… Pero la realidad, al menos en mi caso, es bien distinta. No te sientes como en casa por motivos gastronómicos, al fin y al cabo allá donde haya una sartén sin  rallar, patatas y huevo podrás tener una tortilla española y  hoy en día puedes ver todos los partidos de tu equipo aunque estés viviendo en la conchinchina. No, lo que realmente te hace sentir como en casa, como bien me apuntaba Dani, es esa rutina que tienes establecida a lo largo de los años, que tanto maldecimos cuando estamos sumergidos en ella y tanto extrañamos cuando estamos lejos. 

Y en mi caso realmente es así. Nada me hará sentirme más en casa que esas pequeñas discusiones con mi madre, o que unos bolonios vengan al club deportivo a apuntarse a la liga interna fuera de plazo. Eso es algo que no cabe en ninguna maleta. No existe tortilla en el mundo que pueda igualar a una mañana de domingo en la que mi madre me pregunta a qué hora he llegado  de fiesta e, indefectiblemente, yo le respondo que a las tres menos cuarto aunque haya llegado hace diez minutos. Algo tan tonto como que tus amigos se rían de ti después de un partido de futbol por una rabona que nunca intentaste, eso puede ser lo que te haga decir “estoy en casa.

PD. Aprovecho para mandar un saludo al equipo de la liga interna de Montes "Laurum Force" contra los que no voy a tener el placer de  jugar este año

3 comentarios:

  1. que romántico te has puesto ¿no? será la morriña :D

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  2. Morriña sería si quisiese volver a Madrid, que no es el caso. Digamoslo...analisis subjetivo de la vuelta a casa...

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  3. Jajaja que grande Garrigós!! Un saludo de Laurum Force!

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