Quién no se ha encontrado alguna vez con ese
funcionario al que parece que le acaban de meter 17 supositorios de Uranio
empobrecido por el lugar donde acaba el aparato digestivo?
Yo que pensaba que ese funcionario era
patrimonio exclusivo de las Administraciones Españolas he tenido que cambiar de
opinión esta mañana, los funcionarios mal-encarados y gilipollas son patrimonio
mundial de la Unesco. Resulta que hoy he tenido que ir a la oficina municipal
de Lyngby (donde ahora resido) para obtener el CPR, ese número místico del que
todo el mundo ha oído hablar pero que poca gente tiene hasta el momento. Este
número sirve para abrir cuentas de banco, para poder ir al médico, un contrato
de telefonía... Pues yo contento y feliz esta mañana iba a la oficina, con mi
flamante permiso de residencia, mi contrato
de mi casa y mi DNI, dispuesto a convertirme en uno mas de la élite de los que
ya lo tienen.
Primer paso, coger número para esperar la
cola. Todo ha empezado bien he esperado menos de 2 minutos. Yo ya me las
prometía felices cuando me sentaba en la mesa de las dos personas que me
atendían. Si, dos personas! Que calidad de servicio. 5 segundos ha sido el
tiempo que he tardado en cambiar de opinión. No había acabado de sentarme en la
silla cuando la funcionaria que llevaba la voz cantante me ha pedido mi permiso
de residencia, mi contrato de alquiler,
mi DNI y el formulario que tenía que rellenar. Claro yo le pregunto con toda la
amabilidad posible, qué formulario? Y no va la retrasada y me dice con un tono
de voz mas agrio que un yogurt caducado, “El que tenías que haber rellenado
mientras esperabas para ganar tiempo” Y yo queridos míos, por ahí no paso. Que
yo soy de Madrid y para chulo, mi pirulo. Así que con un tono un poco menos
agrio que el suyo le contesto que en los dos minutos que he estado esperando no
me ha dado tiempo a descubrir un formulario y menos aún a rellenarlo. Mal
empezamos.
Me da el formulario para que lo cumplimente
en el momento mientras me guía con su asquerosa voz, “Donde pone name, pones tu nombre” Hombre gracias
por tu ayuda, mujer pero hasta ahí llego yo solito. Pero el peor momento estaba
por llegar. Cuando le entrego el formulario, me entrega un panfleto con las
normas del CPR y me dice que las lea y que las comprenda. Al mismo tiempo ella
imprime un papel lo dobla y me lo pone al alcance de la mano, extiendo mi brazo
para alcanzarlo y va la retrasada y me lo quita mientras me dice enojadísima que,
por favor lea y comprenda las normas. Hasta ahí podíamos llegar. Si las miradas
matasen en ese momento habría muerto ella, su compañera de mesa, su inocente
hija ( si es que alguna vez un hombre se ha atrevido a tocarla con un palo) y
el gato que tiene que tener para llenar su amargada soledad. Y como traca final, me mira seriamente y me
dice “Esperamos que cumplas las reglas” Me he levantado, la he mirado a los
ojos y le he espetado en el maravilloso idioma de Cervantes, “Mañana desayuna
All-Bran, gilipollas”
Desde luego hoy, no he hecho una nueva amiga
Aha que risa :D!
ResponderEliminarNo sé si es porque no conozco todas la expresiones españoles o si se te le dan de maravilla las metáforas, pero la del yogur es una perla (como lo diría en mi idioma)
Tienes que saber que en tu país (bueno, claro que no lo sabes puesto que eres español y no tienes que hacer esos tramites allí), estos tipos de funcionarios son mas agradables, al menos fueron conmigo (o sea, encanto elegante de una francesa...)
Me alegro que hayas encontrado un nuevo piso, me lo contarás todo cuando tendré Internet en casa!
Probablemente porque los funcionarios españoles no estan tan acostumbrados a que la gente del extranjero quiera venir a España a trabajar...
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