Tengo que empezar disculpándome porque
este es un post que la mayoría no va a poder entender en su totalidad. Está
dirigido a todos aquellos relacionados con el mundo del baloncesto en general y
con el arbitraje de baloncesto en particular.
Ayer arbitré mi primer partido
aquí en Dinamarca. No voy a entrar en detalle sobre como llegue a arbitrar
porque no tiene mayor importancia, el caso es que estaba citado a las 20:00 en
un pabellón al que por supuesto no sabía llegar. Como bien nos tienen enseñado
en la FBM (Federación de Baloncesto de Madrid) llegué allí con media hora de
antelación. Justo antes de mi partido se estaba jugando otro femenino con un
nivel aproximado de Cadete Federado tirando por lo alto. Cual no fue mi
sorpresa al preguntar de que categoría se trataba cuando me dijeron que era el
equivalente en España a un Liga Femenina 2!! Aquello ya me puso sobre aviso del
nivel baloncestístico en Dinamarca.
Como miembro del gremio no pude
evitar observar la labor de mis compañeros árbitros en la cancha. Si hay algo
que no me gusta hacer es juzgar a mis compañeros haciendo su trabajo, pero no
pude evitar pensar que si Isa (si por casualidad llegas a leer esto, un
saludo!) presencia ese arbitraje, salta al campo y mata a los dos compañeros
con las manos desnudas. Todos aquellos que conozcan la mecánica doble de
arbitraje comprenderán mi estupor cuando, encontrándose el balón a la altura
del tiro libre, con el atacante totalmente orientado a canasta, el árbitro de
cola se solía situar en el medio del rectángulo 2 con una perspectiva perfecta
de la espalda musculada del atacante. O cuando se producía un lanzamiento de
tres puntos desde el rectángulo 4, pegado a la línea de fondo, el árbitro de
cabeza se situaba detrás del tablero un poquito volcado al rectángulo 6, no
vaya a ser que el rebote fuera en esa dirección. Que quede claro que yo me
considero un árbitro normal, que lo único que hago es esforzarme en cada
partido para mejorar, no soy ninguna estrella ni muchísimo menos. Pero es que
cualquier árbitro de Escuela trabajaría la mecánica mejor que estos dos árbitros.
Y tampoco quiero que esto suene a crítica gratuita, nada me gustaría más que
poder transmitir los humildes conocimientos que me han transmitido mis
compañeros y responsables de categoría a los árbitros con los que me toque
actuar en un futuro. Por estos conocimientos le estaré eternamente agradecido a
todos aquellos compañeros que han desempeñado un papel en mi formación
arbitral.
Pero bueno, al final resultó que
mi compañero era otro, que conocía un poco mas la mecánica doble (solo un
poquito más). El partido que pitaba era equivalente a un Sub 21 de la FBM, pero
los jugadores tenían mucho más físico. Mi primera sorpresa llegó cuando mi
compañero me dice del equipo local “It’s my team” yo me quedé un poco confuso,
pero claro con esto del inglés uno nunca puede estar seguro así que le pregunté
si jugaba allí. Y no va el pollo y me dice que es el presidente del club!!!!
Imaginaos que un partido del Real Madrid lo pitase Florentino…Yo por si hubiera
alguna duda le digo que eso no me va a afectar en mis decisiones ni por asomo.
Pero el momentazo estaba por
llegar, se lo dedico especialmente a Jose y a Bosch que seguro que les encanta.
Justo antes del principio del partido llega un entrenador a hablar con nosotros
y nos dice que por favor llevemos el 24. Yo miro a mi compañero y le pregunto
que lo llevaran nuestros compañeros oficiales de mesa a lo que me contesta que
no, que lo llevamos nosotros. Y mi pregunta no puede ser mas obvia, ¿Y cómo lo
vamos a llevar nosotros? A lo que el cachondo de mi compañero me dice ¿Sabes
contar? En fin imaginaos el panorama, mirando al crono de reojo cuando podías
verlo, contando interiormente cuando no podías y quitándote el silbato en mitad
de la jugada para anunciar de viva voz que quedan 8 segundos de posesión.
Efectivamente algo dantesco. Hacemos de tripas corazón y al tajo que es lo que
cuenta. El partido trascurrió sin mayor complicación. Mientras que los
jugadores me parecieron mas educados en general que en España, los entrenadores
son iguales. Utilizan las mismas tretas, y coletillas. En mitad del partido se
produjo uno de los floppings más descarados que he visto y cuando me acerco a
advertir al entrenador local me suelta la típica frase de “Vale, pero en el
otro lado mírame, blablablá” Me sentí como en casa la verdad. Las mismas
gilipolleces de entrenador que en España. Lo que no sabían estos entrenadores
es que en Madrid nos la vemos con capullos mucho peores que ellos y que se
saben el reglamento mucho mejor que el 98% de los Daneses (si, imaginad cuan pobre
es el conocimiento de reglamento aquí) El partido se puso un poco tenso al
final, pero mi compañero y yo lo manejamos de manera bastante correcta a mi
humilde parecer y no hubo que lamentar ningún altercado.
En fin, toda una experiencia.
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