Hoy por fin, me he comprado una bici. No podía ser menos en
una de las ciudades con más bicicletas del mundo y mejor adaptadas a este
medio de transporte. A continuación os
narro la primera etapa de la “tilbage til København”
(Traducción de google)
Nos encontramos
en los prolegómenos de esta primera etapa, una contrarreloj de unos 10 km.
Tomaremos la salida después de adquirir la bicicleta de competición realizada
con los más modernos materiales, esto es, acero del que pesa, cadena y cambios
oxidados, y sillín duro cuan piedra. Tras pagar 850dkk (110€) me lanzó hacia
Norreport para coger el tren y que esta etapa sea mucho más corta. Allí me
informan de que tengo que pagar un billete para la bici. Esto ya es lo último!!
Que es lo siguiente? Cobrarme un billete por mis zapatillas porque son un medio
de transporte alternativo que estoy introduciendo en el tren o qué? Visto el
percal decido mandarles a hacer gárgaras y ya que tengo una bici, voy a hacer
uso de ella. Visto así parece lógico, ahora imagínate en una ciudad que no
conoces de nada, en la que las reglas de circulación con bicicleta no solo se
cumplen, sino que esperan que tu también las cumplas!, toda una odisea.
Rápido vistazo al
mapa y allá vamos. Empiezo flojo cogiéndole el tranquillo a las marchas y al
freno del pedal(maldito sea su inventor, que seguro se lleva comisión por cada clavícula
rota en accidente ciclista) Tras unos metros dubitativo y ser adelantado por
una anciana nonagenaria decido que ya está bien. Empiezo a apretar y adelanto a
la dulce señora. Ya tengo vía libre para desarrollar todo mi potencial. Tras un
par de km ya tengo el ritmo y en el horizonte avisto el que será mi primer
rival en esta etapa. Lo conoceremos con el nombre de Olafsson. Tras un par de
pedaladas le alcanzo para a continuación rebasarle. No sé porque no le ha
gustado nada. El tío habrá pensado que donde voy yo, un españolito de a pie con
una cascajo por bicicleta, adelantando daneses en su suelo patrio. Así que
empezamos un tira y afloja que se acaba cuando me pongo a su lado y le digo. ¿Tú
has visto esta sudadera piltrafa? ¿No sabes que un español te puede ganar a
cualquier cosa que se proponga, y que si no puede hará trampas para
conseguirlo? (Todo esto no se lo dije, pero lo pensé) Me pongo el mono de trabajo y aumento mi
candencia de pedaleo hasta dejar detrás al Olafsson este que no puede
contrarrestar mi poderoso ataque. Eso, o giro en la calle anterior, nunca lo
sabré.
Nos encontramos
ahora finalizando la etapa, mientras bordeamos la costa. Sopla un considerable
viento de poniente que me hace temer la formación de los famosos abanicos del
pelotón. Debido a que voy solo esa va a ser la menor de mis preocupaciones. No
así el asqueroso viento que va en mi contra, haciendo mi avance imposible. En
fin tras un duro trayecto en el cual he invertido aproximadamente 45 minutos y
una sudada considerable, llego a mi destino: la barbacoa de bienvenida de
ESN-Denmark.
Tras la barbacoa
seguí camino a mi casa por una ruta que me pareció más o menos fácil de seguir.
Todo iba bien hasta que decidí tomar un atajo por un camino que a mí entendido
conocimiento sobre Copenhague me parecía infinitamente mejor. Todo va bien los
primeros metros hasta que el firme empieza a deteriorarse, pero claro, como lo
he elegido yo pienso seguirlo hasta las ultimas consecuencias. Total que 200m
mas tarde me encuentro pedaleando por los surcos de un arado en un campo de
cereal. A todo esto va oscureciendo por lo que mi truculenta imaginación
empieza a desarrollar la secuela de la famosa película del terror “Los chicos
del maíz” que esta vez estará localizada en Dinamarca y tendrá por protagonista
a un joven español que se pasó de listo con la bici.
No hay comentarios:
Publicar un comentario