viernes, 14 de septiembre de 2012

AT LÆRE DANSK



El miércoles tuve mi primera lección de danés, que en vista de que me voy a tirar aquí una temporadita, me parece que lo mínimo que puedo hacer es intentar aprender un poco. Ya sabéis frases útiles como “Me llamo Jaime”, “Vivo en tal…” Soy español, ¿a qué quieres que te gane” lo típico vamos.

Pues bien después de mi primera lección he de decir que mucho danés no aprendí, pero si que he tomado una decisión fundamental en mi vida. El siguiente idioma que empiece a aprender va a ser italiano o portugués. Nada de idiomas con 18 millones de vocales que se diferencian en matices tan sutiles que ni el oído del mas avezado pastor alemán podría distinguir. Basta ya de aes con puntos encima, oes con líneas que las cruzan o íes con piercings. Lo siguiente va a ser italiano, decidido, que además es un idioma que me encanta como suena. La verdad sea dicha, esto no tiene nada que ver con el finlandés. Mientras que un texto en finlandés a ojos inexpertos como el mío podía ser perfectamente la transcripción de una conversación de ornitorrincos, el danés tiene una estructura que puede guardar alguna similitud con el alemán o el inglés, con el que todos estamos muy familiarizados. Así como estudiante en danés se escribe “estuderende” en finlandés es “opiskelija” igualito como podeis comprobar, o pan que en ingles es “bread” en danes es “brød” y finlandés es “leipä”. Así que dentro  de lo que cabe no es tan descorazonador como lo fue en su momento el finlandes.

Pero ojo, que esto es así en el danés escrito. Que cuando pasamos al oral la cosa cambia completamente. Yo pensaba que los ingleses eran unos maestros en esto de economía del lenguaje, con contracciones por aquí y por allá. Pues bien, si los ingleses son unos maestros, los daneses han elevado la economía del lenguaje a la categoría de arte. Aquí  de media pronuncian el 40% de las letras de cada palabra. Pero claro, esto es un problema. Como cojones elijo yo, un españolito de a pie, las letras que tengo que pronunciar para no cagarla y en vez de decirle a una muchacha “me gusta esta canción” le diga “me gustan tus senos” llevándome la correspondiente bofetada.

Pero en fin, que solo fue la primera lección. Esperemos que las siguientes se nos vayan dando mejor.
Se dig senere

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