El miércoles tuve mi primera
lección de danés, que en vista de que me voy a tirar aquí una temporadita, me
parece que lo mínimo que puedo hacer es intentar aprender un poco. Ya sabéis
frases útiles como “Me llamo Jaime”, “Vivo en tal…” Soy español, ¿a qué quieres
que te gane” lo típico vamos.
Pues bien después de mi primera
lección he de decir que mucho danés no aprendí, pero si que he tomado una
decisión fundamental en mi vida. El siguiente idioma que empiece a aprender va
a ser italiano o portugués. Nada de idiomas con 18 millones de vocales que se
diferencian en matices tan sutiles que ni el oído del mas avezado pastor alemán
podría distinguir. Basta ya de aes con puntos encima, oes con líneas que las
cruzan o íes con piercings. Lo siguiente va a ser italiano, decidido, que además
es un idioma que me encanta como suena. La verdad sea dicha, esto no tiene nada
que ver con el finlandés. Mientras que un texto en finlandés a ojos inexpertos
como el mío podía ser perfectamente la transcripción de una conversación de
ornitorrincos, el danés tiene una estructura que puede guardar alguna similitud
con el alemán o el inglés, con el que todos estamos muy familiarizados. Así
como estudiante en danés se escribe “estuderende” en finlandés es “opiskelija”
igualito como podeis comprobar, o pan que en ingles es “bread” en danes es “brød”
y finlandés es “leipä”. Así que dentro
de lo que cabe no es tan descorazonador como lo fue en su momento el
finlandes.
Pero ojo, que esto es así en el
danés escrito. Que cuando pasamos al oral la cosa cambia completamente. Yo pensaba
que los ingleses eran unos maestros en esto de economía del lenguaje, con
contracciones por aquí y por allá. Pues bien, si los ingleses son unos
maestros, los daneses han elevado la economía del lenguaje a la categoría de
arte. Aquí de media pronuncian el 40% de
las letras de cada palabra. Pero claro, esto es un problema. Como cojones elijo
yo, un españolito de a pie, las letras que tengo que pronunciar para no cagarla
y en vez de decirle a una muchacha “me gusta esta canción” le diga “me gustan
tus senos” llevándome la correspondiente bofetada.
Pero en fin, que solo fue la
primera lección. Esperemos que las siguientes se nos vayan dando mejor.
Se dig senere
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