¿Alguna vez habéis tenido la sensación
de que en un intervalo muy corto de
tiempo te han ocurrido tantas cosas que tu vida anterior parece algo muy lejano
y difuso? Pues bien eso es lo que me ha pasado a mí en mis primeros días en
Copenhague. Pero empecemos por el principio que es por donde se deben comenzar
las cosas.
26 de Agosto
Mi viaje a Copenhague empezó
bastante mal, gracias a una amable señorita de Iberia (hija de una hiena,
infectada por la radiación nuclear de Chernobyl) que me hizo abrir mi maleta ya
que sobrepasaba en 2kg el peso máximo permitido. Todo esto con la maleta ya
envuelta en su correspondiente papel de film transparente, que mi padre se
insiste en utilizar en todo vuelo que vaya mas allá deTordesillas. Como podéis
imaginar mi cabreo fue monumental, pero aún así intente convencerla con todas
las argucias posibles. Pero nada, que si quieres arroz Catalina. Así que mi
viaje empezó bastante mal. Peor se iban a poner las cosas cuando en alguno de los
dos aeropuertos decidieron que mi maleta
bien podía hacer las veces de punch para entrenar patadas de Jiu jitsu. 30cm,
eso es lo que medía la raja con la que apareció mi equipaje. Mucho Samsonite y
mucha hostia pero luego le aplicas una fuerza de 3000kN y se rajan como si fuera
un huevo de “na” (por favor nótese la ironía)
“Esto no puede ser peor” eso es
lo que yo, inocente de mí, pensaba mientras escribía la reclamación pertinente.
Pero hete aquí, que a pesar del solazo digno de Sevilla que lucía el cielo
danes, fue salir del metro y empezar la fiesta. Pasamos de un sol a una
tormenta tropical en cuestión de 10 segundos, para después volver a hacer sol
seguido de un atractivo monzón digno de Vietnam. Para acabar este magnifico día diré que
llegue bastante bien a mi alojamiento que en consiste en un zulo que haría
sonrojar a algún secuestrador, sin armario, con una mesa del tamaño de un DIN
A3, en fin una habitación de estilo mínimo que no minimalista en la cual por
desgracia no creo que pueda alojaros a ninguno de los que podáis venir a
visitarme.
27 de Agosto
Cualquier persona normal el día
después de aterrizar en un país nuevo y todas esas cosas se dedicaría a visitar
un poco la ciudad, hacer papeleos, descansar, etc. Yo hace tiempo acepté que para
bien o para mal estoy un poco mal de la cabeza así que en vez de eso, para mi
primer día en Copenhague concerté la primera entrevista de trabajo de mi vida.
Di que sí con dos pelotas y un palito, y encima en inglés, vamos ya! En relación
al trabajo cabe decir que era una oferta para estudiantes en DLH, una empresa
maderera bastante importante según he podido informarme. El caso es que me
planto allí con mi americana con su camisita y tu canesú mas bien puesto que un
torero y empiezo la entrevista. Bueno una entrevista típica “Porque solicitas
el trabajo”, “cuéntame algo de ti”… Todo va mas o menos bien, con triple por mi
parte incluido, “mira todo lo que se de madera, que esta mesa de la entrevista
es de Fagus Sylvatica” ojo niño que
nivel, sin mirar una clave ni hostias, a pelo. Se ve que no le impresioné mucho
y me llevo al pc a ver que tal manejaba Excel y en fin, lo dejaremos en que se
me dio peor que jugar al Pro y mejor que tejer punto… Así que ya veremos, no
tengo muchas esperanzas pero…nunca se sabe, lo mismo mi flor vuelve a aparecer.
28 de Agosto
Mañana si me encuentro con ganas
os relataré como ha sido esta primera y agotadora jornada de la Introduction
Week.
To be continued…
Tonto de mi he pinchado el enlace y me ha dado por leer tus maharonadas. Ahora sólo queda darte las gracias por haber arrancado tres carcajadas mientras te leía, creo que es inevitable dejar la personalidad a un lado cuando alguien escribe, y es eso lo que me hace mas gracia, parece que te estoy escuchando en el FRAN todas estas palabras mientras tomamos una cerveza que alivia el reseco de las cortezas. Me gusta la iniciativa y creo que te seguiré amigo. Nos vemos. Mono
ResponderEliminarSupongo que si que es imposible, y menos aun si escribes sobre ti mismo. Nada, me alegro que te hayas reido. Esas cortecitas del Fran que no pasen hambre.jeje
EliminarMe alegro de que al fin te hayas hecho un experto en el reconocimiento de maderas! jaja. Sin clave ni nada, impresionada estoy! ;P
ResponderEliminarLa verdad es que me he reído leyendo tus experiencias, esto promete.Pásalo muy bien, nos veremos por los montes! Almu
Siempre le estaré agradecido a Paco, nuestro profesor favorito!
EliminarAl menos, espero que no escribieses las cosas en Excel con Calibri. ¡Mira que te lo dije!
ResponderEliminarNo te preocupes Manu, me he acostumbrado a minion pro y es la que suelo usar
Eliminar