Al final me he decidido a empezar
este blog, para contar mis vivencias en Dinamarca durante este periodo que
ahora comienza. Quizás debería haber empezado cuando estuve de Erasmus en
Finlandia, ya que podría haber alguna persona que se hubiera beneficiado de lo
que pudiera haber escrito. Pero, en fin, más vale tarde que nunca y aquí me
encuentro escribiendo este primer post.
Escribo esto desde el interior de un A-320 de Iberia que me lleva a Copenhague y me
pregunto cómo he llegado hasta aquí. Puede ser que la primera piedra fuera mi
Erasmus en Helsinki hace dos años, pero mis ansias por viajar son bastante
anteriores. Muy anteriores que mi primer viaje al extranjero,
concretamente a Florencia hace ya 9 años, pero aun así no estaríamos ni aproximándonos al momento en que todo empezó. Paradójicamente, ya que hablamos de viajes y vivir
en el extranjero, esto tiene su inicio en una escena doméstica cuando contaba
yo con unos 10 años. Inocente e ignorante de mi, le pregunté a mi tía Montse que
si Almería estaba cerca de Santander. Mi querida tía (a la cual mando un abrazo
desde aquí) no pudo sino reírse de mi desconocimiento. Y si hay algo que me
abre las carnes desde que era pequeño es pensar que se ríen de mí, así que cogí
un Atlas para solventar esa escasez de conocimientos geográficos. Y en ese
Atlas que todavía conservo descubrí no solo que Santander y Almería están “a
tomar por culo” el uno del otro, sino que nos encontrábamos rodeados por
innumerables e interesantes países, cada
uno con sus respectivas ciudades, ríos, cordilleras, etc., que me fascinaron
desde un primer momento.
Si, podríamos decir que con ese
Atlas comenzó todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario