martes, 2 de abril de 2013

Semana Santa pasada por agua y nieve



Hoy voy a escribir un poco de cómo ha sido mi Semana Santa. Desde principios de Octubre tenía previsto irme a México, a Playa del Carmen concretamente, con un grupo de 50 personas de Montes. Después de 6 meses de espera y un mes de intensísimo trabajo en la DTU para poder tener todos los trabajos más o menos en orden, me llegó un mensaje de David en el que me decía que la cosa tenía mala pinta con la agencia. Por lo visto la quiebra de la mayorista Orizonia al final si que nos había afectado y que no teníamos ni vuelo ni viaje, por mucho que en un principio la sinvergüenza de la agencia lo negase. Y ahí estábamos, 50 personas con la ilusión por los suelos yo con un billete de avión Copenhague-Madrid que no sabía si utilizar ya que al fin y al cabo no iba a ir a Mexico. Al final y con la esperanza de que surgiese alguna alternativa decidí montarme en ese avión y tentar a la suerte. Menos mal que lo hice.

Según llegué me reuní con mis amigos y empezamos a barajar opciones. La verdad es que pintaban bastos. No nos poníamos de acuerdo, las diferentes opciones eran muy caras, y aún no nos habían devuelto el dinero que habíamos pagado, con lo cual la falta de liquidez se convirtió en un escollo demasiado importante para poder salvarlo. Ya con las esperanzas perdidas, nos cuentan que cuatro de Montes se iban a Baqueira Beret a esquiar. Lo consultamos entre nosotros y nos pusimos de acuerdo para ir unos días, así que el Lunes quedamos unos cuantos para discutirlo y en menos de 20 minutos estaba hecho, y el apartamento reservado. Un apartamento de  8 personas para 9 que nos íbamos. Tocaría jugar al juego de las sillas todas las noches a ver quién dormía en el salón.

De camino a Baqueira
Aunque ya se lo dije en persona quiero reiterar mi agradecimiento a todos los que se vinieron a ese viaje incluso sin tener ni la más mínima idea de esquiar. Gracias a Larri, Cabanillas, Cigu, Sisi, Papapo, Escario, Jalona, Angélica, Kun, Nacho, Tati y Blandito. Lo que parecía que no tenía solución se convirtió en un viaje exprés  de cuatro días lleno de risas y de momentos para recordar. Como en todo viaje de esquí hay millones de anécdotas para recordar como el atuendo de Nacho, bigotes de catálogo, Papapo o la noche de mañaneo en el parking de la estación mientras la gente subía a esquiar y nosotros nos tomábamos “la penúltima” al ritmo de Rocio Jurado, Maria del Monte y Jose Luis Perales. Y así podría seguir y llenar páginas y páginas solo de anécdotas. Bastará decir que fueron cuatro días magníficos.

Primera noche en el apartamento

Despues de jugarnos la vida en Escornacabres


Por cierto, me hizo mejor tiempo esquiando que cualquier día en Madrid. Me vuelvo a Dinamarca sin haber catado más que un par de horas de sol. Gracias tiempo, muchas gracias. Después de los días en Baqueira parecía que la Semana Santa no iba a dar más de sí. Una vez más me equivocaba, pues Charline (amiga de mi Erasmus en Helsinki) me escribió diciéndome que bajaba a Madrid desde Asturias. No hacía ni 8 meses se despedía de mí diciéndome “hasta dentro de al menos dos años, cuando acabes en Dinamarca”. Lo que es la vida que nos volvíamos a encontrar en la mejor ciudad del mundo. Vino el Jueves con una amiga alemana, Maike, y se quedaron en mi casa culminando así unas vacaciones que comenzaron con nubarrones negros en el horizonte y acabaron con el cielo despejado con el que me despidió Madrid esta mañana antes de volar de vuelta a Copenhague, a los trabajos de la DTU y mis amigos de Dinamarca.

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