Estaba hace unos días tomando un cafe en la s-huset (student house) de la universidad cuando se empezó a escuchar a un grupo de daneses gritar. Chillaban y aullaban como un grupo de trogloditas que ha encontrado una manada de mamuts. Y uno de ellos, al cual conoceremos ahora como lider cromagnon, enarbolaba un soplador de esos para recoger hojas en jardines, como si de una lanza tribal se tratase. Hasta ahí todo normal, en la DTU la gente es feliz con los cachivaches mas raros que se te puedan ocurrir. Pero nos dimos cuenta de que había un danés cariacontecido que no parecía especialmente excitado, sino más bien contrito y apenado.
No le dimos mayor importancia hasta que, como si de un sacrificio humano se tratara, sacaron al triste chaval al patio y le rodearon. Y aquí es cuando vino mi sorpresa. Rellenaron el soplador con paquetes y paquetes de canela que empezaron a espolvorear sobre el muchacho que no oponía ningún tipo de resistencia y se dejaba hacer. Y así estuvieron un rato, gritando y vociferando mientras trataban a su colega como a un vulgar plato de arroz con leche, mientras los españoles asistiamos atónitos al espectáculo.
He encontrado este video en youtube, para ilustrar esta ancestral y "docta" costumbre
Y eso no es lo peor, por lo visto si llegas a los 30 sin haber pasado con el altar, hacen lo mismo pero con pimienta. Me encantaría saber cuantos daneses aceleran sus planes de boda con 29 años con tal de no pasar por semejante penitencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario