Hoy voy a escribir un poco de
cómo ha sido mi Semana Santa. Desde principios de Octubre tenía previsto irme a
México, a Playa del Carmen concretamente, con un grupo de 50 personas de
Montes. Después de 6 meses de espera y un mes de intensísimo trabajo en la DTU
para poder tener todos los trabajos más o menos en orden, me llegó un mensaje
de David en el que me decía que la cosa tenía mala pinta con la agencia. Por lo
visto la quiebra de la mayorista Orizonia al final si que nos había afectado y
que no teníamos ni vuelo ni viaje, por mucho que en un principio la
sinvergüenza de la agencia lo negase. Y ahí estábamos, 50 personas con la
ilusión por los suelos yo con un billete de avión Copenhague-Madrid que no
sabía si utilizar ya que al fin y al cabo no iba a ir a Mexico. Al final y con
la esperanza de que surgiese alguna alternativa decidí montarme en ese avión y
tentar a la suerte. Menos mal que lo hice.
Según llegué me reuní con mis
amigos y empezamos a barajar opciones. La verdad es que pintaban bastos. No nos
poníamos de acuerdo, las diferentes opciones eran muy caras, y aún no nos
habían devuelto el dinero que habíamos pagado, con lo cual la falta de liquidez
se convirtió en un escollo demasiado importante para poder salvarlo. Ya con las
esperanzas perdidas, nos cuentan que cuatro de Montes se iban a Baqueira Beret
a esquiar. Lo consultamos entre nosotros y nos pusimos de acuerdo para ir unos
días, así que el Lunes quedamos unos cuantos para discutirlo y en menos de 20
minutos estaba hecho, y el apartamento reservado. Un apartamento de 8 personas para 9 que nos íbamos. Tocaría
jugar al juego de las sillas todas las noches a ver quién dormía en el salón.
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| De camino a Baqueira |
Aunque ya se lo dije en persona
quiero reiterar mi agradecimiento a todos los que se vinieron a ese viaje incluso
sin tener ni la más mínima idea de esquiar. Gracias a Larri, Cabanillas, Cigu,
Sisi, Papapo, Escario, Jalona, Angélica, Kun, Nacho, Tati y Blandito. Lo que
parecía que no tenía solución se convirtió en un viaje exprés de cuatro días lleno de risas y de momentos
para recordar. Como en todo viaje de esquí hay millones de anécdotas para
recordar como el atuendo de Nacho, bigotes de catálogo, Papapo o la noche de
mañaneo en el parking de la estación mientras la gente subía a esquiar y
nosotros nos tomábamos “la penúltima” al ritmo de Rocio Jurado, Maria del Monte
y Jose Luis Perales. Y así podría seguir y llenar páginas y páginas solo de
anécdotas. Bastará decir que fueron cuatro días magníficos.
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| Primera noche en el apartamento |
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| Despues de jugarnos la vida en Escornacabres |
Por cierto, me hizo mejor tiempo
esquiando que cualquier día en Madrid. Me vuelvo a Dinamarca sin haber catado
más que un par de horas de sol. Gracias tiempo, muchas gracias. Después de los
días en Baqueira parecía que la Semana Santa no iba a dar más de sí. Una vez
más me equivocaba, pues Charline (amiga de mi Erasmus en Helsinki) me escribió
diciéndome que bajaba a Madrid desde Asturias. No hacía ni 8 meses se despedía
de mí diciéndome “hasta dentro de al menos dos años, cuando acabes en
Dinamarca”. Lo que es la vida que nos volvíamos a encontrar en la mejor ciudad
del mundo. Vino el Jueves con una amiga alemana, Maike, y se quedaron en mi
casa culminando así unas vacaciones que comenzaron con nubarrones negros en el
horizonte y acabaron con el cielo despejado con el que me despidió Madrid esta
mañana antes de volar de vuelta a Copenhague, a los trabajos de la DTU y mis
amigos de Dinamarca.