Si este dicho es totalmente cierto en Madrid, en Copenhague adquiere una nueva dimensión. Al igual que en todos los paises nórdicos la primavera supone un cambio en la mentalidad y actitud de la gente. Particularmente he tenido la ocasión de vivir el paso de invierno a primavera en dos ciudades nórdicas: Helsinki y Copenhague. Y la verdad es que lo de Copenhague no tiene parangón.
No es solo un cambio como el mencionado anteriormente, es que es realmente una ciudad nueva, completamente distinta a la Copenhague de invierno. Que vitalidad! Que fuerza! Que ambiente!! Y eso que esta primavera ha sido dura ya que en Abril todavía nevó alguna vez. Pero fue salir el sol y todo cambió. Mientras que bajo la capota de los días nublados de Dinamarca ir al centro se convertía asimismo en algo gris y pesado, ahora es sinónimo de cerveza al aire libre charlando con amigos mientras intentas absorber todo el sol posible, como si de un árbol en pleno vegetativo te trataras. La verdad es que el hecho de que un amigo tenga casa en Nyhavn ( la calle de colores con un canal en el medio tan famosa de Copenhague) ayuda mucho. Eso de ir a estudiar allí y que a la hora de comer te bajes con tu comida y tu cervecita a disfrutar al sol de uno de los puntos mas pintorescos de Dinamarca, no tiene precio.
El caso es que despues de un invierno apático y pasado por nieve que no me hacían estar muy convencido acerca de la perspectiva de pasar aquí mucho más tiempo despues de terminar el master, la llegada de la primavera me ha hecho cambiar de opinión. Copenhague es una ciudad donde podría vivir perfectamente. Y ya si encontrara piso en el centro, mejor que mejor, pero eso tendrá que esperar un tiempo.
Mientras tanto seguiré disfrutando del sol y las mujeres guapas de Copenhague con una Tuborg en la mano en el canal de Nyhavn.